Por qué pedir una segunda opinión sobre tu proyecto SAP
Cuando quien ejecuta el proyecto es también quien te informa de cómo va, hay un conflicto de interés silencioso. No hace falta mala fe: basta con que los problemas se cuenten un poco más tarde y un poco más suaves de lo que son.
Una segunda opinión no es desconfiar del integrador. Es tener a alguien que mira los mismos hechos con otros ojos y solo tiene un cliente: tú. En una revisión rápida se ven casi siempre las mismas tres o cinco cosas que conviene atender antes de que se conviertan en un problema caro.
Si tienes dudas sobre si tu proyecto va por buen camino, ese es exactamente el momento de pedirla. No cuando ya ha descarrilado.
¿Te ha resultado útil? Compártelo o hablemos de tu caso.